La primera vez que una amiga brasileña me pasó el móvil para que buscara una foto, bajé por su lista de contactos y me encontré a mí mismo. Estaba guardado como Adrián Espanhol, entre Carla Academia y Zé Pedreiro.
Me ofendí un poco durante una tarde. Luego me fijé en que casi nadie en esa lista estaba guardado con su nombre a secas. Carla era la del gimnasio, Zé era el albañil y yo era el español. Cuando conoces a cuatro Carlas, así es como las distingues.
Esa fue mi entrada en el mundo de los apodos brasileños, y marcó el tono: el nombre del DNI es solo el punto de partida. Roberto se convierte en Beto, José en Zé, Eduardo en Dudu, y un hombre hecho y derecho, con barba e hipoteca, responde en el trabajo al nombre de Juninho. Si vas a vivir, trabajar o ligar en Brasil, vas a tener que descifrarlos. Y tarde o temprano te pondrán uno a ti.
Por qué Brasil funciona a base de apodos
Empecemos por la aritmética. Cuando el IBGE, el instituto de estadística brasileño, contó los nombres de pila del censo de 2010, encontró unos 11,7 millones de Marías y 5,7 millones de Josés. Con tanta gente compartiendo un puñado de nombres, el apodo suele ser la única forma práctica de saber de qué María se está hablando.
La otra razón es el trato cercano. Los brasileños pasan al nombre de pila enseguida, con los compañeros, con el médico, con el director del banco, y el apodo es un paso más en la misma dirección. Usarlo indica que hay confianza. Quedarte en el nombre completo puede sonar a distancia, aunque tú lo hagas por respeto.
Y aquí viene la trampa para hispanohablantes. La palabra que necesitas es apelido (a-pe-LI-du), y significa apodo, no apellido. El apellido, en Brasil, es el sobrenome. Es uno de los falsos amigos más traicioneros entre las dos lenguas, y aparece junto a muchos otros en nuestra guía de portugués brasileño para hispanohablantes. Estas son las frases que oirás cuando salga el tema:
- Como você gosta de ser chamado? — ¿Cómo te gusta que te llamen? (chamada si se lo preguntas a una mujer)
- Qual é o seu apelido? — ¿Cuál es tu apodo?
- Pode me chamar de Beto. — Puedes llamarme Beto.
- Todo mundo me chama de Bia. — Todo el mundo me llama Bia.
Fíjate en las dos últimas. La estructura es chamar alguém de más el nombre, y esa de pequeñita es justo la que un hispanohablante se come, porque en español no la ponemos.
Cómo se forman los apodos brasileños
No hay una regla única, pero sí patrones, y la mayoría de los apodos que te encuentres seguirán alguno de ellos.
| Nombre completo | Apodo | Qué ha pasado |
|---|---|---|
| Rafael, Gabriela, Carolina | Rafa, Gabi, Carol | Se queda el principio |
| Roberto, Fernando | Beto, Nando | Se queda el final |
| Eduardo, Juliana | Dudu, Juju | Se toma una sílaba y se duplica |
| Carlos Eduardo, Maria Luiza | Cadu, Malu | Se funde un nombre compuesto |
| Maria Eduarda | Duda | Se cae el Maria y se acorta el resto |
| Paulo, Ana | Paulinho, Aninha | Se añade un diminutivo |
| José, Francisco, Beatriz | Zé, Chico, Bia | Formas tradicionales que hay que aprender |
Los nombres compuestos merecen párrafo propio. A los padres brasileños les encantan (João Pedro, Maria Clara, Ana Luiza, Carlos Eduardo), y casi nadie los dice enteros. Salen Cadu, Malu, Analu y una generación de chicos que son simplemente JP, que se pronuncia más o menos llota-PÉ, con esa primera consonante como la ll de un porteño.
Las formas tradicionales son las que hay que memorizar, porque no se deducen de la ortografía. Igual que en España José es Pepe y Francisco es Paco, en Brasil José es Zé, Francisco es Chico, Antônio es Toninho y Beatriz es Bia. Chico Buarque se llama Francisco en su partida de nacimiento. Y José se convierte en Zé con tanta regularidad que el loro brasileño que Disney creó en 1942 se llama Zé Carioca (en español lo conocimos como José Carioca).
Los apodos también se apilan. Beto puede duplicarse en Bebeto, y así José Roberto Gama de Oliveira se convirtió en el Bebeto que ganó el Mundial de 1994 con Brasil.
Una nota rápida de pronunciación. Zé lleva una e abierta y una z sonora, ese zumbido de la s en mismo; nunca "ce". Chico suena como SHI-ku, con el sonido sh del inglés, y Dudu es du-DU, con el acento en la segunda sílaba.
Juninho, Ronaldinho y un señor llamado Ronaldão
El sufijo -inho es donde se lía la gente, porque cae sobre adultos constantemente.
Toma Juninho. Un hijo que se llama como su padre lleva Júnior al final del nombre, y ese Júnior se convierte muchísimas veces en Juninho para toda la vida. Hay Juninhos de más de cincuenta años y casi dos metros.
El fútbol enseña otro uso. La selección brasileña del Mundial de 1994 tenía dos Ronaldos: un defensa veterano y un delantero de diecisiete años. El defensa pasó a ser Ronaldão y el chaval, Ronaldinho. Los sufijos no describían el tamaño de nadie. Eran un sistema de archivo.
El chaval creció y pasó a ser simplemente Ronaldo, el que conoce todo el planeta. Así que cuando unos años después apareció Ronaldo de Assis Moreira, en Brasil lo llamaron Ronaldinho Gaúcho, porque gaúcho es alguien de Rio Grande do Sul, para no confundir a los dos. Añadir el lugar de origen es otro patrón: Juninho Paulista y Juninho Pernambucano fueron dos centrocampistas distintos, uno del estado de São Paulo y otro de Pernambuco.
Ya contamos qué hacen -inho y -ão con las palabras corrientes en nuestra guía de diminutivos en portugués brasileño. Con los nombres funciona igual: casi siempre es cariño, a veces es una forma de distinguir a dos personas y casi nunca es un comentario sobre el tamaño.
Pruébalo en Falando: la elección entre -inho y -zinho funciona con los nombres exactamente igual que con los sustantivos. Paulo pierde la -o final y queda Paulinho; Zé conserva su vocal tónica y queda Zezinho. La guía de sufijos diminutivos de nivel A2 te explica la regla en un par de minutos, y después podrás sacar tú solo Rafinha, Gabizinha y Joãozinho.
Un solo nombre en la camiseta
Esto es lo que más sorprende a quien llega: muchos de los futbolistas brasileños más conocidos juegan con un apodo, y el apodo es lo que va en la espalda de la camiseta.
- Kaká es Ricardo Izecson dos Santos Leite. Su hermano pequeño no sabía decir "Ricardo" y lo llamaba Cacá, y se le quedó.
- Dunga, capitán de Brasil en el Mundial de 1994, nació como Carlos Caetano Bledorn Verri. Dunga es el nombre brasileño de Mudito, uno de los siete enanitos de Blancanieves (Tontín en buena parte de América), y se lo pusieron de niño.
La mayoría empezaron exactamente igual que el apodo de cualquiera: en casa, de pequeños, mucho antes de ser famosos. Los clubes, los narradores y al final la selección se limitaron a seguir usando el nombre que ya usaba todo el mundo.
Y no pasa solo en el fútbol. Juscelino Kubitschek, presidente a finales de los años cincuenta, ha quedado en la memoria como JK, y el puente que lleva su nombre en Brasilia es el Ponte JK.
Los apodos que no eliges
En algún momento Brasil te pondrá un apodo sin preguntarte. La mayoría salen de algo que se ve, y la mayoría van con cariño.
Gringo o gringa vale para cualquier extranjero, también para los que hablamos español. Suele ser neutro y muchas veces cariñoso. Alemão se lo llevan todos los rubios, sean alemanes o no. Baixinho es el bajito y Magrão el alto y flaco. El lugar de origen también sirve: Mineiro, Baiano, Gaúcho. En algunas ciudades se estiran, y "baiano" acaba aplicándose a cualquiera del Nordeste, que es donde el cariño empieza a deslizarse hacia el estereotipo.
Los desconocidos tienen su propio repertorio. El que vigila los coches en tu calle puede llamarte chefe, patrão o campeão. Los niños llaman tio o tia a cualquier adulto, y aquí no significa "tío" en el sentido de colega de Madrid, sino señor o señora. Una dependienta puede llamarte querido o querida. Nada de esto es personal, y no hace falta que respondas igual.
Unas cuantas reglas básicas, algunas aprendidas de la forma un poco incómoda:
- No inventes un apodo basado en el aspecto de alguien. Gordinho, Japa o Negão pueden ser cariñosos entre amigos de toda la vida; viniendo de un extranjero al que acaban de conocer, caen mal.
- No acortes un nombre que nadie te ha ofrecido. Escucha cómo lo llaman sus amigos, o pregunta.
- En el primer correo de trabajo usa el nombre de pila completo, y cambia el día que firmen como "Beto".
- Con las personas mayores, usa Seu para un hombre o Dona para una mujer, más el nombre de pila: Seu João, Dona Maria. Es respetuoso y sigue siendo trato por el nombre.
- Si un brasileño adapta tu nombre, déjalo estar. A mí me llaman Adriano con bastante frecuencia, y dejé de corregirlo en la segunda semana.
Los apodos están en la misma escala que você, o senhor y a gente: la cuestión de cuánta confianza tienes con quien tienes delante. Esa escala la trazamos en nuestra guía de pronombres del portugués brasileño.
Xará, fulano y el resto del vocabulario de los nombres
Hay un puñado de palabras que aparecen siempre que salen nombres.
- Xará (sha-RÁ) es alguien que se llama igual que tú, un tocayo. Cuando se encuentran dos Marías, una le dice a la otra "Oi, xará!". La palabra viene del tupí, donde xe rera significa "mi nombre".
- Fulano, sicrano e beltrano son el fulano, mengano y zutano de Brasil. Fulano disse que... significa "Fulano dijo que...".
- Zé-ninguém es un don nadie. Otra vez Zé, como nombre por defecto de cualquiera.
- Sobrenome es el apellido, como ya vimos. Y ojo, que en Portugal apelido sí significa apellido, y el apodo es una alcunha. Recopilamos más diferencias así en portugués europeo vs brasileño.
Así que, ¿ya tienes apodo brasileño? Y si no, ¿en qué crees que se va a convertir tu nombre?
Pruébalo en Falando: abre Bate-papo, elige Situación de la vida real y escoge Invitado a un churrasco. Preséntate a la brasileña, Prazer, eu sou o Robert, mas pode me chamar de Beto, y mira adónde te lleva la conversación. Tú hablas, tu interlocutor responde en voz alta, y a nadie le importa si la primera vez se te olvida la de. Bate-papo es premium y está incluido en la prueba gratuita.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se dice apodo en portugués brasileño?
Se dice apelido, que no es el apellido (eso es sobrenome). Para preguntar el de alguien, di Qual é o seu apelido? o, de forma más natural, Como você gosta de ser chamado? Para dar el tuyo, Pode me chamar de... seguido del nombre.
¿Por qué los futbolistas brasileños usan apodos?
La mayoría recibió el apodo de niños, y simplemente era el nombre que ya usaba todo el mundo cuando se hicieron profesionales. Con tantos jugadores que comparten nombre de pila, el apodo también evita confundir a dos Ronaldos.
¿Es de mala educación llamar a un brasileño por su apodo?
No, si es el que usa esa persona. Es cercano y es normal incluso en el trabajo. Lo que sí puede ser grosero es inventarte uno, sobre todo si se basa en el físico, o usar un apodo que solo le has oído a sus amigos más íntimos.
¿Cómo me van a llamar los brasileños?
Probablemente por tu nombre de pila adaptado a los sonidos del portugués, después por una versión acortada o con -inho cuando te conozcan, y quizá por uno descriptivo como gringo por el camino. No vas a tener mucho que decir al respecto.
Pode me chamar de...
Los apodos brasileños parecen un caos desde fuera, pero casi todos siguen unos pocos hábitos: cortar el nombre, duplicar una sílaba, fundir un nombre compuesto, añadir -inho o etiquetar a alguien por su tierra. Apréndete los tradicionales (Zé, Chico, Bia, Toninho), recuerda que -inho en un adulto suele significar cariño o "el otro", y deja que se te quede el apodo que te ponga Brasil.
Después, practica cómo decirlo. Falando es una app para aprender portugués pensada en cómo hablan de verdad los brasileños, y Bate-papo es el sitio más fácil para ensayar la presentación antes de necesitarla en un churrasco de verdad. Si empiezas de cero, todo el nivel A1 es gratis cuando te registras.
Y si alguien te guarda en el móvil como Fulano Gringo, tómatelo como buena señal. Significa que piensa llamarte.


