costar un ojo de la cara
Eu adoraria comprar uma Ferrari, mas elas custam os olhos da cara.
Me encantaría comprar un Ferrari, pero cuestan un ojo de la cara.
Una historia popular relaciona la expresión con el conquistador español Diego de Almagro, que perdió un ojo en un enfrentamiento en Pueblo Quemado en el siglo XVI. El relato le atribuye la imagen de un ojo como precio de defender la Corona; no demuestra el origen de la expresión. Los ojos, de lo más precioso del cuerpo, sirven así de medida de un precio ruinoso.
Fuente: O Povo. Memoria Chilena.
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