hablar por los codos, no callarse
Não aguento mais meu colega de trabalho, ele não para de falar pelos cotovelos!
Ya no soporto a mi compañero de trabajo, ¡no para de hablarme por los codos!
falar pelos cotovelos (literalmente "hablar por los codos") retrata al parlanchín que nunca calla y cuyas palabras brotan no solo de la boca, sino a través de unos brazos que se agitan sin freno, con los codos volando mientras el discurso sigue manando. Otra lectura lo vincula a la costumbre de dar codazos al oyente para mantener su atención mientras se parlotea sin descanso.
Fuente: Ciberdúvidas da Língua Portuguesa.
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